¿CÓmo contrarrestar el maltrato laboral?
El maltrato laboral puede tener formas ostensibles o sutiles, pero siempre implica un menoscabo de la dignidad.
Cuando hablamos de maltrato laboral, entramos en un terreno resbaladizo ya que para afirmar que estamos en presencia de un maltrato laboral es imprescindible tomar en cuenta temas culturales, de género, de contexto y la subjetividad de las personas involucradas: jefe o supervisor y empleado. También es necesario considerar no un hecho aislado sino una sucesión de hechos que en conjunto determinen la existencia del maltrato.
Por lo pronto podemos decir que para que haya maltrato, en primera instancia debe existir por parte del empleado el sentimiento de que ha sido menoscabado en su dignidad, ofendido, quizá insultado, sometido a situaciones que lo dañan psicológica y/o físicamente un número reiterado de veces, de tal manera que eso lo afecta en el cumplimiento de sus tareas y deteriora su calidad de vida laboral y personal.
En segundo lugar, no podemos dejar de prestar atención al comportamiento del jefe en aquellas situaciones específicas en las que el empleado se siente maltratado ya que ese comportamiento es, en principio, el causante del malestar. En algunas ocasiones, efectivamente, el jefe llama la atención al empleado con o sin fundamentos pero a los gritos o con tono o formas ofensivas. En otras ocasiones, simplemente, el jefe llama la atención por incumplimientos reiterados y el empleado toma eso como un maltrato cuando no lo es.
El maltrato puede tener formas ostensibles o sutiles. Dentro de las primeras reconocemos los improperios al empleado, el llamarle la atención en público y con la voz levantada, usar modos despreciativos, efectuarle bromas pesadas, ironías, chistes de mal gusto o que lo desvalorizan, emitir juicios negativos y con mal modo sobre su persona o sobre su apariencia.
Hay formas más sutiles como no dirigirle la palabra, ignorarlo o desairarlo en público o en privado, no darle trabajo, aislarlo físicamente, retacearle los elementos de trabajo, no incluirlo en las reuniones y equipos donde debería estar.
El daño que causa el maltrato al empleado que lo sufre puede ser muy importante. Desde generarle un estado de ansiedad, decaimiento anímico, temor o insomnio hasta trastornos físicos originados en el estrés que le ocasiona. Generalmente el empleado tiene miedo de denunciar a su jefe en la organización en la que trabaja, ya que teme que esta denuncia empeore su relación con su superior y que el maltrato aumente. Es factible que el empleado piense que su jefe tiene acceso más fácil a la Gerencia y que cuenta con su apoyo. Por lo tanto se siente solo con sensación de impotencia, a veces de desamparo por parte de la organización y sin saber qué hacer para terminar con el problema.
El maltrato coloca al empleado en la disyuntiva de soportarlo a costa de su salud emocional y física o renunciar a su trabajo que puede ser el único medio de subsistencia de él y su familia.
El maltrato laboral puede prevenirse a través de políticas específicas que ponga en ejecución la organización, políticas que especifiquen el tipo de trato a tener con los empleados, las conductas que deben evitarse y el procedimiento a seguir cuando un empleado se sienta maltratado por un superior jerárquico. Pocas empresas tienen tales políticas y cabe destacar que ninguna política puede ser lo suficientemente precisa como para cubrir todas las formas posibles de maltrato en particular las más sutiles que no por eso son las menos dañosas.
En aquellas empresas que tienen implementado un Programa de Asistencia al Empleado este es un recurso al que el empleado puede recurrir en total confidencialidad. En estos programas evaluamos la situación a fin de confirmar que se está en presencia de un caso real de maltrato laboral. Una vez verificado esto intentamos reforzar la confianza del empleado en si mismo y en sus fortalezas para que pueda manejar las situaciones proclives a recibir maltrato y para que pueda poner un límite al mismo. Sin embargo, también sabemos que esta posibilidad tiene un límite para su eficacia y es que en muchos casos si no se involucra la organización la resolución de estos problemas es muy difícil.
Por último lo cierto es que tampoco basta solamente con una buena política, también se trata de instalar en la empresa una práctica de respeto y cuidado a las personas, que se incorpore a la cultura de la organización sabiendo que la mayor productividad de los empleados está asociada entre otros factores a su satisfacción y bienestar en el ámbito de trabajo.
El maltrato causa daños al empleado y a la organización. En el empleado puede producir:
ansiedad,
decaimiento anímico,
temor,
insomnio,
depresión,/li>
trastornos físicos originados en el estrés que causa.
La organización se perjudica por:
pérdida de motivación del empleado,
malestar hacia la compañía,
mensaje inadecuado hacia el resto del personal,
eventuales juicios por parte del empleado maltratado,
pérdida de productividad, /li>
deterioro del clima laboral
dificultad para trabajar en equipo
mayor ausentismo
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