LA IMPORTANCIA DE PROPONERSE METAS
El bienestar no solo abarca la salud, también incluye los beneficios de darle un sentido a nuestra vida, vivenciar que vale la pena el esfuerzo y “atajar” los “pelotazos” que la vida nos lanza.
Las relaciones profundas y contenedoras, la recompensa por nuestro trabajo, una dieta saludable, la actividad física, la relajación y el sueño reparador, las actividades de disfrute y la práctica religiosa o espiritual contribuyen a fortalecer nuestro bienestar.
Enumerado así, tal vez parezca demasiado pero lo importante es proponerse metas de a poco, una a una.
Las metas aportan dirección y sentido a nuestra vida. Después de todo, si no sabemos a dónde estamos yendo, ¿cómo sabremos cuándo hemos llegado?
¿Por qué es útil proponerse metas y objetivos?:
- Ayuda a identificar nuestras fortalezas y talentos, aunque también nuestras debilidades para poder mejorarlas.
- Las metas alcanzadas en el pasado nos brindan una sensación de logro que nos alienta a enfrentar situaciones difíciles en el presente. Si alguna vez hemos podido con algo, ¡Hoy también podremos!
- Aumenta nuestra autoestima al descubrir que poseemos talentos, que podemos mejorar nuestras flaquezas y que hemos salido airosos de situaciones difíciles en el pasado.
- Aprendemos a medir el progreso de nuestros proyectos y objetivos, para lo cual debemos saber muy bien qué resultados esperamos obtener.
- Muchas veces permanecemos en zonas conocidas en las que abundan temas que manejamos y conocemos bien. Desafiar estas zonas de confort con nuevos propósitos y proyectos puede motivarnos a desarrollar nuestro potencial. Esto es parte de nuestro crecimiento personal ya que ignoramos cuánto podemos lograr.
- Cuando fijamos alguna meta nos centramos en las cosas que queremos lograr y evitamos distraernos con cuestiones que no tienen “tanta” importancia. Aprendemos a priorizar.
- Teniendo claros nuestros objetivos nos sentimos responsables por nuestros éxitos y fracasos. Nos hacemos cargo de las consecuencias de nuestras acciones.
Cómo fijar metas:
Recuerde que no sólo sirven para propósitos laborales sino que pueden aplicarse en varios aspectos vitales a los que proporcionan sentimientos de autorrealización y sentido.
Consideremos todas las áreas....
- Familia
- Amigos
- Comunidad
- Finanzas
- Carrera
- Hogar
- Educación
- Salud
- Espiritualidad
- Recreación
Comenzar por el “Bosque”, una mirada general y total de su vida:
En todas estas áreas pregúntese qué quiere ir logrando a lo largo de su vida. Tenga muy en cuenta que éstas son sus metas y no las de sus padres, ni las de su jefe, ni las de su pareja.
Anótelas en un cuaderno (en el cuaderno de SUS proyectos) y adjudíqueles un orden de prioridad a cada una.
Asegúrese que son:
- Específicas: Evitar conceptos abstractos como “Ser feliz”, o “tener más dinero”.
- Medibles: Es fundamental comprobar si lo hemos logrado o no.
- Posibles: Es conveniente no alejarnos mucho de nuestras posibilidades concretas. Si están demasiado lejos probablemente no logremos comprometernos para llevarlas a cabo.
- Realistas: Debemos estar dispuestos a trabajar para conseguirlas, a hacer un esfuerzo.
- Deben tener un plazo para cumplirlas: Acomodar nuestra agenda diaria posibilita el control sobre nuestro tiempo.
Luego de establecer las metas generales, divídalas gradualmente en otras más pequeñas: en 10 años, en 5 años, en 1 año, en 6 meses y en 1 mes.
Fijarse metas y lograrlas es un proceso que dura toda la vida. Nuestros objetivos irán cambiando en la medida que acompañan nuestro crecimiento y necesidades en las diferentes etapas de la vida.
IMPORTANTE: Tómese el tiempo para celebrar y disfrutar cualquier objetivo, meta o propósito logrado, hasta el más pequeño. La idea es obtener un sentido de logro y de placer en este proceso. Se supone que la vida es para disfrutarla, o al menos, hacer todo lo posible para conseguirlo.
Fuente: Icas International
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